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Spleen

Infernalia

Un paso atrás

Un paso atrás Renovarse o morir. Me veo como una maquina obsoleta... Y llegan tiempos para el cambio. Esos tiempos huracanados de los que uno se resguarda como puede esperando que, a su cese, al levantar la cabeza no hayan volado demasiadas cosas. Es inutil y doloroso aferrarse a aquello que se pone en el paso del cambio. Sin embargo, siempre deseamos que aquello no desaparezca del todo, pues somos lo que fuimos y por mucho que no nos reconozcamos al mirarnos al espejo, siempre sabremos que bajo nuestra sonrisa llacen lágrimas agrias, euforias oxidadas, ilusiones sedadas... Y el cambio continua, implacable, y tendremos que adaptarnos. Porque somos máquinas obsoletas, repletas de sueños obsoletos, que hicieron la elección de dejárse llevar por ese cambio y, sin embargo, seguimos siéndo incapaces de olvidar lo pasado. Máquinas no aptas para la supervivencia, máquinas destinadas a extinguirse, máquinas que morirán solas en el camino, acompañadas por sus recuerdos, sus pesadillas, sus fantásmas... Sólo esos sentimientos que producen descargas de adrenalina nos hacen mover, y siempre nos veremos obligados a sacrificar ese maná ante el altar del cambio, condenados, como Sílsifo, a la sed eterna... hasta que se apaguen los motores... condenados a saborear la vida... hasta que la soledad nos envuelva. Esa soledad temida pero escojida. Nacemos solos, vivimos solos y morimos solos. Ese sentimiento habita en nosotros como una úlcera sangrante, doloroso recuerdo de nuestra condición. Cuando creemos que por fín se terminaron los días de sequía, nuestro pacto con el cambio nos arrebata aquello a lo que queremos aferrarnos por toda la eternidad. Odioso pero elegido. Maquinas obsoletas creadas para ahuyentar a todo aquel que nos pueda dar lo que buscamos, creadas para alejar a todo aquel que se nos parece y podría entendernos, creadas para mantener distancias con nosotros mismos. Así pasan los días, hasta que lo físico se cubre de un manto de irrealidad y los días fluyen sin sentido, sin que nos importe. Máquinas obsoletas condenadas a su própia extinción, maquinas volubles que cambian de humor, maquinas que destruyen aquello que más aman, que convierten algo bello en un arma afilada de su retorcida perversión. Nacidos en esto, nacidos solos, nacidos con la firme convicción de que no pertenecemos a este mundo, ni a ningún otro... reyes sin tierras, sin lacayos, sin iguales, sin superiores o inferiores. Solo el eco en el vacio. Triste, pero tampoco es cuestión de dramatizar demasiado la situación, al fin y al cabo, elegimos ser así, no se trata de un destino impuesto. Hay que aprovechar las sacudidas de la vida para mantenernos en el camino, ese que nunca nos lleva a ninguna parte. Los vientos anuncian cambios... La realidad caerá, los recuerdos permanecerán... tan limpios y dolorosos como el primer día. Lo único que ha cambiado somo nosotros. Aunque tengamos la misma cara, ya no nos reconoceremos. Maquinas obsoletas de piel gris y arrugada y recuerdos duros como el diamante, maquinas condenadas al olvido...
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El Tercer Ojo

El Tercer Ojo

He tenido dos opciones, dos buenas opciones. Opciones que tan solo necesitaban dedicación, trabajo y credo. El problema es que no he creído en ellas y he optado por una tercera opción, aquella que desafía la lógica y el bienestar y que tal vez solo sirva para hundirme aún más en este pozo de amargura en que nací. Sin embargo es la que deseo. Le coeur a des raisons que la raison peut pas comprendre. Me esfuerzo por suprimir las razones que me llevan a elegirlo, pero por mucho que me encadene sé que simplemente estoy escondiendo un cadáver en el armario. Sobrevivir... seguir adelante... olvidar... conformarse... Son palabras que repite mi boca y las de los demás. Me veo acabado y deshecho, pero cada vez más cruel y frío, más apto para el mundo y menos para el arte. Por eso me encierro a cal y canto, ambicionando conservar esa astilla que solo desprende veneno. Puedo sacarla, puedo volverme a enfriar, puedo ser lo suficientemente duro para cicatrizarla, pero bajo antiguas heridas siempre hierve la sangre. Ahora se están creando anti cuerpos para poder defender al cuerpo de la infección pero yo quiero conservar ese pus que rezuma en los labios de una herida obscenamente abierta y palpitante. Lo único que me repugna es el dar lástima, el no poder encerrar ese dolor solo para mí y verme rodeado de gente opinando sobre lo mal que me va, sobre lo acabado que estoy, gente que no comprende mis acciones, mis motivos, mi deseo por tomar esa tercera opción que nunca les ha aparecido. Toda la realidad se forma por parámetros bilaterales. Nos han educado para eso, hemos crecido viendo el mundo dividido en dos, y nos han arrebatado la capacidad de ver un tercer camino, ambiguo y peligroso... gris, indeterminado. Suele asustar. Sé lo que es ver el miedo que produce ese camino en los ojos de otra persona, sé lo que es perder el control hasta poder alejarse del cuerpo y rozar la NADA. El único gran dios, la verdad, la respuesta a las preguntas. NADA. Siempre acabo volviendo a ella. En esos momentos en que el sudor frío me recorre la médula espinal y siento como gotas de sudor inundan mi frente, miro mis manos huesudas y sé que puedo llegar a esa frontera perdida, aquella que todos nos prohibirán, y entonces la realidad queda en evidencia frente a la obviedad de esa tercera opción. Me levantaré la mañana siguiente y reiré, reiré porque ya sabía exactamente todo lo que tenía que haber pasado. Sabía que nunca iba a estar satisfecho, sabía todos los errores que debía cometer, sabía exactamente la serie de jugadas que iban a producirse, sabía el dolor que iban a acarrear. En ese mundo sin normas, importa tan poco la realidad. Me ducharé, me vestiré y saldré a pasear, encerrado en mi cuarto, ese de claustrofobicas e inexistentes paredes, la tercera opción que desafía a la norma. Sonreiré sin estar satisfecho y dejaré que el veneno siga fluyendo por mi venas. Me encanta ese veneno. 

Quien quiera entender, que entienda. 

Slowday

Estoy tumbado en la cama, gritando, dando golpes contra las paredes, sin recibir más respuesta que un débil eco. No sé lo que habrá detrás de esas paredes, y si lo sé prefiero ignorarlo, obcecado en mantenerme en este agujero oscuro y sucio. Me incorporo y sigo chillando en una lengua que deformo lo suficiente para que mi cerebro no pueda interpretarla. Un hilo de vomito se desliza por la comisura de mis labios y sigue descendiendo, mientras partes de su amorfidad se desprenden para salpicar la pared, hasta reunirse con una gran mancha en la camiseta. Dejo fluir mis ánimos para que se confundan entre ellos y se pierdan en su indefinición. Me arranco la camiseta manchada de vomito y babas, me arranco los calzoncillos manchados de semen ya seco, me arranco la piel hasta que el dolor no me deja clavarme más las uñas. No he conseguido arrancarme ningún cacho importante, lo poco de piel que se ha desprendido reside bajo las uñas. Presiono contra mi nueva cicatriz y bajo su costra empieza a salir pus obscenamente amarillento. Doy vueltas en la misma habitación, cada vez más rápido. tengo que salir, tengo que salir. Pero como? Hacía donde? No encuentro la puerta. Palpo las paredes. Nada. Vuelvo a tumbarme en la cama. Hundo la nariz en las sabanas. Huele a mujer, huele a sexo. Me incorporo a cuatro patas sobre la colcha y atrapo con mis dientes la parte más húmeda de esas sabanas, hago que mi lengua saboree cara poro ese tejido, dejando que mi saliva se deslice, lentamente, empapándola aún más. Estoy empalmado. No sé cuanto tiempo permanezco en esa postura, pero sé que no estoy solo. No puedo verles, puedo sentirlos, sus voces son silbidos que se mezclan con mis propias palabras. Llega un punto en que no puedo más y empiezo a vomitar. Es un vomito violento, cuando no queda más sustancia, se dedica a salir liquido, y más liquido. Poco a poco este se va oscureciendo, primero amarillento como el meado, luego se va tiñendo de rojo hasta que acaba negro. Finalmente, me quedo vacío y me desplomo sobre ese liquido, ese que es tan propio que nunca lo reconocemos. Esa mierda debería estar dentro no fuera. Da igual, cuando me levante seré otra persona.  Arqueo mi espalda y retraigo el morro para dejar al descubierto mis dientes. Lucharé hasta el final. La inmundicia está de mi parte, y los fantasmas nunca podrán asimilar el olor a putrefacción de toda la mierda que he sacado de mi interior. Mis ojos brillan como hacía años que no brillaban. He tenido que morir para volver a vivir. Nacemos para morir, vivimos para follar. Ahora puedo verlos, pero solo de forma periférica, lo cual no me impide ver esa mirada fría y muerta desde el otro lado. Hay una mirada fuera de las paredes, es acusadora. Me culpa del daño que me hago? La sangre se mezcla con el pus y la bilis, la comida del día anterior y el semen. Solo necesitaba eso. Grito, grito con todas mis fuerzas. Por fin se callan los fantasmas. ya no oigo ni tan siquiera el roce de sus largos cabellos albinos, ya no siento sus miradas sobre mí. Solo una, terrible y seria, permanece desde el exterior. Me incorporo lentamente, mantengo la mirada, aunque sé perfectamente que mientras permanezca encerrado en esta habitación poco importará. Cuanto daño puede hacer algo que no puedes tocar. Alargo la mano con toda la dulzura con la que puedo cargarla. Escondo los dientes y no puedo evitar que se me salten las lagrimas, a pesar de estar seco. Dejo que poco a poco el brillo vaya desapareciendo y le doy la espalda. Cojo los tejanos manchados que hay por el suelo y busco el tabaco en sus bolsillos y una vez hecho los suelto, salpicando estos al caer. El olor es insoportable. Arrastro una silla hasta el rincón más alejado y allí me siento, con cuidado ya que tengo bastantes heridas que escuecen cuando las apoyo contra el respaldo. Me enciendo un cigarrillo y le doy un par de tragos a una botella medio vacía de vino. Intento pensar. El silencio pesa pero consigo reunir algunos pensamientos perdidos por mi cerebro. Nada cambia, todo es. La mirada sigue ahí, pero consigo darme cuenta de que ni siquiera mira hacía aquí. Le doy un trago más al vino y luego lanzo la botella contra ella. Esta desaparece en el infinito. Este día no acabará nunca. tal vez también desaparezca en el infinito. Consigo ver la puerta, pero estoy demasiado cansado para abrirla. Creo escuchar a alguien que se acerca, se para ante ella y luego se aleja, tal vez asustada por al mal olor que se filtra bajo ella. Luego silencio... un silencio eterno y dulce. Tan dulce y terrible como la muerte. Los fantasmas siguen ahí, silencioso, observando. Atados a mí. No los soltaré. Me quedo dormido.

Sigo Vivo

Esta mañana desperté en un hospital. El alcohol aún corría por mis venas, no veía claramente y por más que busqué no hubo forma de encontrar mis gafas. Vino un joven con una bata blanca y volvió a preguntarme si tenía alguna alergia. Me pidió mi DNI y lo saqué con cuidado del bolsillo trasero de mis tejanos. Desapareció tras la cortina y pasaron varios minutos antes de que volviese. Antes entró una enfermera y me dijo que las personas que habían venido se habían marchado hacía media hora, cosa curiosa porque recordaba haber llegado en una ambulancia. No lo había visto, pero la había oído, y esos son los únicos recuerdos que pude procesar anoche. Volvió a entrar el joven y me animó a ir al baño, cosa que hice a gusto por mucho que me costase incorporarme y caminar en linea recta hasta la puerta de los servicios. Él se quedó en la puerta mientras yo meaba y me lavaba la cara. Necesitaba el agua fresca de ese grifo gastado, necesitaba pasármela por la cara para poder ver si reconocía ese rostro difuso al otro lado del espejo. Me agarré con fuerza a la pica y mantuve la mirada hasta que, abriendo la puerta, me preguntaron si ya estaba. Volví hasta mi cama pero esta vez me senté en una silla que había al lado de la mesita donde se encontraba mi chaqueta y mi carnet de identidad. Ahora fue un hombre de edad el que abrió la cortina, equipado con su bata blanca. Reiteró en el empeño general para saber si tenía algún tipo de alergia y yo simplemente le dije que tenía reacciones alérgicas cutáneas debido al estrés, cosa que remediaba, dependiendo de las temporadas, con Antarax. Se fue, dejando esta vez la cortina descorrida, y pocos minutos más tarde volvía el joven para indicarme la salida. Lentamente, me incorporé, guardé mi DNI, me puse mi arrugada chaqueta y pregunté por mis gafas. No sabía nada. Me acompañó unos sorprendentes pocos pasos hasta la salida, me señaló la estatua de colón y me dejó ir, haciendo eses. Era una soleada mañana... un domingo por la mañana, cuanto hacía que no me paseaba un domingo por la mañana? Me puse las gafas de sol que encontré en el bolsillo de la chaqueta y me tambaleé como pude hacia la estatua de Colón. No sabía donde estaba, pero aún así seguí caminando. Y seguí caminando una vez encontré las Ramblas, y las subí a pié, en silencio, buscando en mis bolsillos el tabaco. No encontraba el paquete de Winston, así que me conformé con abrir el de Pal Mall que tenía por abrir. tampoco encontré mi mechero bic así que paré en un kiosko para comprarlo. 1 euro. No había ni un alma en la calle, y pocos transeúntes me encontré por el camino... ni tan siquiera tenía que pararme en los semáforos. Donde estaba todo el mundo? No me importaba. Caminaba haciendo eses, con mis gafas de sol azules y sin graduar, con una coleta mal hecha, sin afeitar, con un cigarrillo colgando de los labios, la camiseta manchada del vomito de anoche y una larga chaqueta negra de cuero completamente arrugada. Me miré a las manos, cuando ya estaba a la altura de Aragón con Urgel, intentando localizar un pinchazo en alguno de mis dedos, uno de los pocos recuerdos de ayer noche, cuando me tumbaron en la cama, también recuerdo que me pusieron una pinza en otro dedo y me colocaron un manguito en el biceps de esos que se utilizan para medir la tensión. Finalmente localicé un casi imperceptible punto rojo en el dedo índice de mi mano izquierda, que fue en la misma en que me colocaron la pinza. Traté, en lo que me quedaba de camino, de reconstruir los acontecimientos, aunque nunca se me han dado bien los puzzles y contando que la única herramienta sensorial que me funcionaba en aquella situación era el oído. Recordé que a las once estaba en mi casa, tumbado en el sofá, escuchando a los Nine Inch Nails, con un vaso de leche relleno de tequila y con un purito café crème. Luego me calcé y salí de casa... el resto se volvió borroso. El primer bar, el segundo bar, cervezas, copas, más cervezas, más copas, el estomago vacío... Todo estaba preparado para que, cuando me encontraba en la calle, rodeado de gente a la que solo podía identificar por las voces, sin ponerse de acuerdo sobre tumbarme o dejarme con la cabeza erguida, pensase que ya había tocado fondo. Más o menos me hice una idea sobre lo que pasó y cuando subí en el ascensor y me deshice la coleta, me dí cuenta de que la goma que utilizaba para sujetar el pelo no era mía. Tendría que preguntarle a alguien que es lo que pasó realmente, pero mientras, me eché en el sofá y me dormí deseando que todo hubiese sido un mal sueño.

Mundo Feliz

La belleza está sobre valorada, de igual forma que la felicidad o la vida misma. Somos la mayor casualidad, condenados a no entender que nuestro único dios es el azar. Entre la mierda nos organizamos, creamos nuestras barreras, flagelando una naturaleza que no acabamos de entender del todo, buscando nadie sabe bien el qué. Pero la gente se cansa de buscar, tal vez negando el único instinto puramente exclusivo de nuestra especie: la curiosidad. Es curioso lo mal montados que estamos, para que dos instintos actúen de forma tan contradictoria. Resulta que el aguante del ser humano no soporta la curiosidad infinita que comporta nuestra existencia, por lo tanto seguir ese camino lleva a enfrentarse contra el instinto de supervivencia puramente animal. Somos extremos, arriesgamos, jugamos con las normas. Sin embargo, hay un momento en que todos deben decidir entre los instintos por los que regir su vida y por lo tanto construir alrededor de ellos un sistema que lo permita adaptar a su realidad social, dicho sea de paso, esta está creada sobre los sistemas mayoritarios. Primera falacia democrática. Y la mayoría es la que decide como tiene que vivir la totalidad. Para ello crearon su moral, y vivir al margen de la moralidad, de los principios, de las bases de ese camino hacen que los del otro sufran rechazo. Porque es imposible que ambos caminos puedan convivir. Es más fácil guiarse por el más antiguo y tradicional instinto de supervivencia, acomodarse a un sistema de estancamiento intelectual. Pero los seres humanos necesitamos esos sistemas, por lo tanto en el otro camino deben crearse igual, adaptándolos a la base sociologica de la totalidad. Por muy solitario que se sea, el lobo necesita al lobo y por ello su sistema, el que también ha servido de base para generar el pensamiento que le permita la huida, contiene los mismos fallos que los del otro camino. Como una justificación interna que no deja de ser otra mentira para poder soportar lo insoportable, aunque tan sucia como la de la felicidad, y mayor en mezquindad debido a la propia consciencia de la artimaña empleada. Como animales sociales que somos, lo normal sería que aunque en minoría, los disidentes se juntasen, pero su disidencia se basa en una naturaleza individualista tan fuerte que les impide formar grandes grupos. Tal vez encontrarse entre unos pocos, compartir ciertos aspectos de sus vidas pero siempre condenados a abandonar su camino juntos o seguir su camino en soledad. La falta de fuerza que tiene el individualismo frente a un colectivismo rabioso y consciente de su poder le permite doblegar fácilmente cualquier disidencia. Sus valores, su moral, sus cánones de belleza, sus leyes, sus normas, su camino. Cuando no existe dualidad, el camino es muy fácil, pero los disidentes se ven obligados a caminar por dos caminos, deben estar pendientes de la realidad social impuesta y al mismo tiempo atender a su necesidad básica, ocultándola de la mayoría por poder resultar una aberración a sus ojos. Dicen que hay que ser un gran jugador para poder convivir con esa doble vida, pero esto no se elige, no lo elige la gente que tiene capacidad o preparación para soportarlo, sino que te toca. Y cuesta mucho poder compartirlo con alguien más. Afortunadamente, si la fortuna le sonríe a uno, se puede contar con otra gente en la misma situación que ayuda a superar ciertos momentos de duda, gente que entiende cada uno de los pensamientos nacen del no saber sobre la corrección de los pensamientos. No se trata de gente que posea la verdad absoluta, sino que permite eliminar la idea de soledad, patente en esos dolorosos primeros pasos. Pero su naturaleza individualista hace que tampoco su viaje se detenga para ayudar por mucho tiempo al nouveau né, si este último no es lo suficiente hábil, pronto se queda atrás. Pero por muy hábil que se sea, la turbulencia entre las dos vidas, siempre suele acabar alejando a unos de otros. Tal vez también se podría añadir que estos acaban aprendiendo a construir máscaras para defenderse de los supervivientes, la mayoría desatada que busca a los cabezas de turco para justificar los errores de aquellos principios que ya construyeron mal desde el principio, pero se acostumbran tanto a llevar máscaras que muchas veces olvidan sacárselas entre ellos, por eso muchas veces no se reconocen, o caen en equívocos, tendiendo pues al mayor distanciamiento y a la desconfianza. 

Puede que esto no sea más que una justificación para hacer soportable una forma de ser. Otro sistema u engaño. En todo caso, el hecho que no sea del todo convencional hace que merezca mínimamente la pena.

Por fín, ese momento tan esperado

Por fín, ese momento tan esperado

Diosss. Qué gusto. Ya había olvidado a qué sabía el el dolor! Me encantan las ampollas, reventarlas y ver como el liquido amarillo se desliza sobre la piel blanca, pura, inocente... Fuimos los deseos de alguien, nacimos con el cariño o el odio de ser o no ser deseados, pero aquí estamos. Vuelvo al altar en el templo de la carne, aquel que siempre acabo por coronar. Soy non grato y bienvenido. Qué haría yo sin esta violencia? Qué haría si no volviese a sentir el férreo sabor de la sangre en la boca? La destrucción del cuerpo y del alma, la sublimación del arte en todos sus sentidos. Sexo y muerte, lo básico, lo podrido, lo olvidado. Qué emoción, volverlo a sentir después de tanto tiempo dormido. Volver a golpear las paredes con los puños sin soltar más lágrimas que las que producen esos pinchazos de dolor tan placenteros. Eso es, llorar de puro placer. Cada vez más oscuro. No es una maldición, es un don, tal vez la única virtud real con la que podamos nacer. Aceptar la propia oscuridad y dedicarse a destruir al prójimo, porque este no merece un destino mejor. Y volver a reír, y que resuenen las carcajadas. Las carcajadas de la locura, las carcajadas de la cordura, las carcajadas de un mundo donde no hay arriba ni abajo. No hay tiempo para recrearse en el sentido de una vida sinsentido. Disfrutar, disfrutar del placer, de la desdicha, de la miseria. Agradecer porque a los demás les pasen cosas horribles, porque en el fondo deseo que sea a ellos a quienes les pase en vez de a mí. Regodearme en mi egoísmo, alzarme como monumento de todo lo odioso, todos los tabús, lo incorrecto, lo recriminable, lo punible. La verdad no está en el lado bueno o el lado malo: la verdad está saliendo del camino de la seguridad, del camino que toman los demás. Correcto o incorrecto, solo el hecho de salir ya te dará ventaja. Siete trompetas para un apocalipsis, y siete dedos tendré cuando me corte uno. Las matemáticas son moldeables, no son reales y nadie lo ve, porque desafiar a la lógica máxima restaría de sentido todas y cada una de nuestras acciones. Las tripas, ahí está todo, la base para seguir con vida, actuar por impulsos, ser un indeseable, coger lo que es mio, lo que siento mio y dañarlo todo lo posible. Causar ese dolor para poder compartirlo. Ohhhh. Y luego ver su cara cuándo lo descubra. Ser un lobo, un lobo de verdad, de los que muerden hasta matar a la presa. Estaba dormida la bestia, mordía y le aterraba comer, pero vuelve a despertar. No puedo ni tan siquiera d, escribir estas sensaciones que creía largo olvidadas. Dos años de letargo, sedado por la pura auto condescendencia. Pero ahí están de nuevo, preparados para salir. Nunca elegimos el momento, abrimos las puertas con la llave de la carne, sale del pus, del semen. Sale de nuestros ojos, donde antes brillaba la luz. Cuando todo se queda vacío, entonces, y solo entonces, podemos volver a ser nosotros mismos, nuestro yo real, sin máscaras, sin ataduras. Capaces de todo el daño del mundo, capaces de ser repudiados por todas las manadas. tengo la piel de gallina, tengo sangre seca en los labios, tengo una ampolla a punto de reventar. Sus pinchazos ya duran demasiado. Presiono con la lengua sobre ella hasta que revienta y lamo todo el liquido que sale de ella. Asqueroso. Me encanta. HH estaban dormidos, nunca supieron ver el alcance de su don. Demasiada quietud, demasiado silencio, solo el goteo de la sangre, como el agua de un grifo mal cerrado. Y ahí nace: heridas mal cerradas, porque somos abortos nunca destinados a vivir estas vidas, demasiado conscientes como para poder apreciarlas, demasiado temerosos como para poder quererlas. Pero siempre que quede sangre, ahí seguiremos. No depende del sexo, no depende de la edad: he visto esa mirada en varones de 84 años, en mujeres de 30, en niños de 18. está ahí, el estigma de Caín, el secreto inconfesable, la podredumbre de esas almas. Ese reverso tenebroso, más despreciable que la doble vida de un pederasta, más asqueroso que verle la polla a un travesti. Los monstruos son las pesadillas de nuestro tiempo y algunos hemos tenido tantas pesadillas que nos erguiremos como los mayores monstruos. No tan románticos como Annibal Lecter, no tan estéticos como Lestat, no tan atractivos como Drácula. Pero si más incómodos por el simple hecho de no reunir esas características que hacen tan atractivo ese lado oscuro, porque cuando vives tan abajo, los valores de la superficie dejan de tener sentido. Primero se miran con curiosidad, y se convive con ellos, hay quién se adapta a ellos de por vida, pero siempre lo reconocerás por la mirada, verás que se quedó vacío, que nunca estuvo hecho para llevar la vida que pretende llevar. Dejó que se le acercasen personas, y llegó a quererlas, pero las maltrató y siempre supo que era diferente, llegando a confundir esa diferencia con la superioridad. Trece golpes, trece es el doble de siete. 13x2=21 Tan simple como eso. Ni siquiera es un grupo cohesionado, son personas dispersas por el mundo, que llegan incluso a odiarse unas a otras, errando como fantasmas. Aunque la mayor parte de las veces ellos no lo sepan. Antes creía que poseían un brillo especial, pero descubrí que ese brillo no depende de la bestia. Aprieto el dedo en la llaga hsata que me saltan las lagrimas y no puedo evitar reírme. Es tan ridículo, la vida es tan ridícula. Disfruto con esto,si. Disfruto muchísimo. Vamos a acabar con la cultura, con la bella, con la corrección, con la moral, con la historia, con la vida, con el planeta. Nos programan para ser aceptados socialmente, pero siempre podremos contar con unos pocos espíritus, libres, vapuleados, odiados, y siempre con la sonrisa en la boca, aguantando hasta el final, hasta que sus cabezas se divorciaron del resto de sus cuerpos. Porque aprendieron a vivir con sangre, aprendieron a disfrutar con ella y su final estuvo escrito con ella. Pero esa sensación el la boca del estómago, esa misma sensación que despierta con violencia, no la cambiarían por nada del mundo. Igual que yo no la cambiaré. Tal vez la única cosa realmente auténtica que pueda sentirse en este mundo para zombis. Si. Soy egoísta, soy un desperdicio, soy violento, ruin, mezquino, mentiroso, deleznable, hipocrita, voluble, cobarde, pervertido, masoquista, sádico, rastrero, grotesco... y me encanta. Este es mi mundo, soy así y me parece que no lo voy a cambiar por nada en este mundo.

La vida está sobrevalorada.

M

No volverá a llover sobre la tierra. El mundo se para mientras mis pensamientos lo atraviesan. El estigma arde en mi brazo, he vuelto desde los infiernos solo para darme cuenta de que no quiero quedarme. Uno de los grandes peligros que surgen al cruzar el umbral es darte cuenta de que todo era mejor allí, sería maravilloso permanecer de forma permanente al otro lado del espejo, un lugar en que las heridas de nuestra realidad poco nos afectan... y por eso decido volver, porque la senda del dolor es el camino hacia una verdad que nunca encontraremos, y descartar al dolor tan solo nos lleva a otra forma de felicidad, a la paralisis mental, al infierno de los lobos. El mundo se tiñe de rojo y mis ojos no pueden cerrarse: quiero esto, quiero lo otro; acaso no me doy caigo en la cuenta de que no lo necesito? Si uno tuviese la clave del entendimiento, no sería mejor pasar de ella para poder seguir jugándo a alcánzarlo? Contradicciones, tareas incompletas, misiones fallidas, la belleza no reconocidad de la inmundicia en la que nos movemos. No se trata de cojer un microfono y cantar: Je suis décadent, je mange de yahur et j'habille en noir", sino más bien de cantar en la ducha : faut naître rouje à Barcelone et noir pour mourir à Paris. Pueden sacar sus armas, yo no sacaré una flor, pero dejaré que mis dientes y uñas se partan en la batalla: no soy imbecil, simplemente tengo ganas de acabar con todo porque és al único lugar al que me lleva el camino que he elegido, haciéndo gala, eso si, de toda la paradoja que me insertaron de serie en el vientre de mi madre. Tanta belleza por saborear y tanta incapacidad para disfrutarla... vale la pena pagar el precio de comer sin llegar nunca a saciar el hambre? El dolor es exactamente lo mismo que el placer, simplemente cambia el punto de vista. De todas formas acabaré conmigo de una forma u otra, ya sea mental o físicamente. Pero quién cojones pretende vivir eternamente? Quién vendería su alma al diablo por volver a cometer eternamente los mismo errores? Aunque venderla por llegar a entender de qué cojones va todo esto tal vez nos encierra en el vicio del eterno retorno. Demasiada retórica para tanto sueño: mis brazos apenas responden, pero mis ojos se niegan a cerrarse. Llueve. Llueve a pesar de que no volverá a llover nunca más. Y yo he vuelto pero nunca conseguí realmente salir del agujero en el que me metí. Supongo qe cuando caes en un pozo de mierda, al salir nunca consigues librarte de ese hedor. Necesita recordarte quién eres, necesita recordar que estás estigmatizado, que nunca nada será como lo que puedas llegar a soñar. Eso está hecho para los demás. El mundo ya está teñido de rojo, solo hay que aprender a jugar a la mascarada para hacer un poco soportable tanta dsolación. Bienvenidos al desierto de las almas errantes, los parias cuya carga les impide mirar al resto a los ojos. No habrá justicia, ni karma, ni premio. El dolor se escoje y se soporta, pero nunca se puede esperar de él una recompensa... en ello consiste su encanto. No quieras ser como yo: no hay nada digno de sentirse orgulloso en ello.    El beso se perdió en el desierto, y nunca llegó a su destino...

NOSOTROS LOS DINOSAURIOS

nacidos así

para esto

sonríen las caras dibujadas con tiza

se ríe la Sra. Muerte

los ascensores se averían 

los escenarios políticos se disuelven

el mozo del supermercado recibe un título universitario

los peces oleosos escupen sus oleosas presas

el sol se esconde tras una máscara

 

nacemos

así

para esto

para estas guerras cuidadosamente insensatas

para contemplar las ventanas rotas de la fábrica de la vaciedad

para los bares donde la gente ya no se habla

para las peleas a puñetazos que acaban en tiroteos y cuchilladas

 

nacidos para esto

para hospitales tan caros que resulta más barato morirse

para abogados que cobran tanto que resulta más barato declararse culpable

para un país donde las cárceles están llenas y los manicomios cerrados

para un lugar donde las masas elevan a los imbéciles a la categoría de heroes y millonarios

 

nacidos para esto

andando y viviendo en esto

muriendo por esto

enmudecidos por esto

castrados

viciosos

desheredados

por esto

 

engañados por esto

usados por esto

meados por esto

enloquecidos y enfermados por esto

convertidos en violentos

en inhumanos

por esto

 

el corazón se ennegrece

los dedos se dirigen al cuello

al arma

al cuchillo

a la bomba

los dedos imploran a un dios que no responde

 

los dedos se dirigen a la botella

a la pastilla

al polvo

 

nacemos a esta lastimosa devastación

nacemos bajo un gobierno que lleva endeudado 60 años

y que pronto no podrá ni siquiera pagar el interés de esa deuda

y los bancos arderán

el dinero no servirá para nada

se producirán asesinatos por la calle, a la vista de todos, que quedarán impunes

habrá armas y revueltas por todas partes

la tierra no servirá para nada

disminuirá la producción de alimentos

el control del poder nuclear estará en muchas manos

las explosiones sacudirán sin cesar la Tierra

hombres robot afectados por las radiaciones se acecharán unos a otros

los ricos y los elegidos lo observarán todo desde plataformas espaciales

el Infierno de Dante parecerá un juego de niños comparado con esto

 

no se verá el sol y siempre será de noche

los árboles se morirán

desaparecerá la vegetación

hombres afectados por las radiaciones devorarán la carne de otros hombres afectados por las radiaciones

el mar estará contaminado

los lagos y rios se volatilizarán

la lluvia será el nuevo oro

 

un viento oscuro esparcirá el hedor de los cuerpos putrefactos de hombres y animales

 

nuevas y horribles enfermedades asediarán a los últimos y escasos supervivientes

y las plataformas espaciales desaparecerán por consunción

por el agotamiento de las provisiones

por efecto de la decadencia general

 

y entonces reinará el silencio más hermoso que

 

se haya oído nunca

 

con el sol todavía oculto

 

a la espera del siguiente capítulo

 

 

The Last Night of the Earth Poems

1992

Charles Bukowski 

 

Tic.... ¿Tac?

Dos horas antes he muerto. El sistema no reconoce mi codigo, la página no se abre. Las cuerdas vibran cuando las toco. Estamos todos metidos en un mismo agujero. El torbellino negro que cada mañana habita en los cereales que nunca preparo, porque me cuesta levantarme tem prano, prefiero vivir de noche. Y los cristales rotos también me molestan. Aunque me molesta más que se rompan mis uñas, dejándo al aire la carne viva, roja, fofa, debil... los huesos salen como gusanos de la tierra, es mi piel que se funde. El cielo es tan negro como el torbellino. Adios, dije de buena mañana. Buenas noches, le dije al día. Cuando acabará algo que hace dos horas que se acabó? El tiempo no existe, el alma no existe, ni tan siquiera el sexo existe. No existimos, no existo, no existes, ni siquiera tú, mi amor, existes. Sigue riéndo, sigue soñándo... tal vez sea lo más real que puedas hacer nunca.

Matar un ruiseñor

Otro cigarrillo, otra noche en vela, más nicotina deslizándose a través de mis venas. Necesito más cafeína para seguir en pie. Nisiquiera he empezado a trabajar y ya me abruma la cantidad de hojas que inundan mi mesa. Son voces vulgares que podrán ser oídas antes que otras mucho más dignas. Pero esto es un mercado, son malos tiémpos para la lírica... tantos impresos con palabras y números sin sentido, juegos de niños con el que las administraciones se distraen. Nos hacen pensar que eso es más importánte que esto, y simplemente porque si no lo cumples un par de gorilas sin estúdios, unos hombres o mujeres que en su vida han leído a Proust y que creen que Faulkner es un plato típico de Budapest, armados con un uniforme que, en teoría, les da poder sobre tí, van a encerrarte, van a torturarte, van a reducirte a nada si no aceptas jugar a ese mismo juego. No se puede ser adulto, porque cada vez hay más niños, y si antes se mantenía el poder lejos de los niños, ahora que estos lo tienen, no dudan en usarlo sin criterio. Y tenemos que acatar sus ordenes, porque muchos niños les dan la razón. Es el fín de la individualidad, el final de una era en que pensar era un privilegio; ahora es un crimen, ahora nos encierran, ahora nos insultan y nos apalean... simplemente por no querer jugar. Simplemente por pensar que un verso de Bukowski bien vale más que mil declaraciones de renta. Pero ahí estamos, jugando al mísmo juego, entrándo en el mercado, y aquellos que prometieron proteger al arte frente al mercado son unos niños egoístas que creen que proteger significa esclavizar. El socialismo es una noble teoría, pero goza de una tiránica praxis. Ahora el dinero lo tienen los niños, el poder, el control. Niños jugando a ser abogados, niños que prefieren jugar antes que ser medicos o ingenieros, niños que juegan a ser jueces y su ansía por jugar les impide ver que están jugándo... pero su juego acaba con gente. Si, hay gente mala, pero también hay gente buena, y mucha gente gris. Ese gris es el punto negro en el cándido juego de los niños. Esos niños que saltan de alegría con su nuevo uniforme, con sus condecoraciones y premios, con sus matrimonios y divorcios, con su nuevo coche, con su primer millón en su cuenta corrfiente en suiza. Y luego están esos niños a los que ya les va bién con su televisor, y otros niños les hacen creer que ese es su lugar, y a veces le dan una paliza a aquellos que no están conformes con el juego. Mientras tanto... más papeles, más jerga inutil, más intelectual de pastel, más música de parbularios, más millones en nombre de un arte que nunca fue tal. Y nunca fue tal porque incluso el mercado lo trataría mejor que el endiablado juego de los niños. Y ese mercado nisiquiera es el mercado. Es simplemente un gran guiñol adulterado por tanto juego. Todos los niños juegan a ser heroes, rezan, matan, luchan, queman, destruyen... y a veces crean horribles obras que exterminan cualquier atisbo de liberación que pudiese nacer en sus palacios, en sus chozas, en su profunda muerte anal. A nadie le preocupa ver a tanto niño suelto? Siempre han estado allí, siempre han dominado, pero el problema es que en la actualidad se han hecho con la palabra de la razón, se han hecho con el arte, con la belleza, y sólo piensan en erradicar cualquier atisbo de madurez que resida en ellos. Puede que yo también sea un niño, engañándome, creyéndome un adulto... que más da si los adultos no existen en este mundo de niños? Una eterna disneylandía, con pelis porno, porros, cervezas, coches y chicas de plástico. Pero casi parece que masturbarse sea un simbolo de rebeldía social, mientras venden rebeldía a seis euros el pack. Todos se creen rebeldes, todos se creen diferentes, todos se creen especiales... sobre todo cuando lucen uniformes, cuando se parecen a alguien, cuando se comportan como otros, cuando dejan de ser ellos mismos... entonces se sienten ellos mismos. Todo es un mismo niño llorón y fofo. Dadle una puta bofetada y vereís como os condenan a la silla electrica intelectual, mirad como reducen a la nada todo ese castillo que habeís tardado años en construír. Los niños son crueles... cierto. Y estoy obligado an jugar a su estúpido juego, y ver como destruyen poco a poco todas las cosas con las que disfruto. es verdad, a veces me hacen sonreír, pero tienen una capacidad increíble para hacer que me arrepienta. odio verlos juntos, odio trabajar como ellos, juento a ellos, para ellos y por ellos. A veces también veo una niña, una niña que físicamente ha sobrepasado la mayoría legal, pero que sigue siendo una niña en alma y mente, es decir, que no es ella misma. me enamoro de sus ojos, se su mirada, de su risa jovial, o se su cabello oscuro... y tengo que tragarme el dolor que me produce ver que tal belleza se comporta como ellos, es como ellos, es decir, que no es ella misma, sino ella es ellos. Se cree reblede, como todos, le gusta estar con otros, actuar como otros, ser como otros, y nunca será ella misma. Y no le importará, porque es feliz, rie, se lo pasa bien jugando. Para qué cambiar? Porqué amargarse? Es verdad, una vez se sintió triste, pero de sentimientos tan pueriles que no pasan del llanto de un bebé que quiere mamar un poco más de teta. Todo tan bellos, tan trascendental... incluso esas palabras han pasado a su vocabulario, las emplean como si supiesen lo que significan. Se uniforman, se respaldan, se dan la razón, y te obligan a callar. Hombres y mujeres, que no són sino niños y niñas, todos anhelándo su uniforme, su condecoración, su polla o su coño. Todos iguales, todos con una palabra que tiene más valor que la mía. Ahora simplemente me callo y observo. les dejo hacer, dejo que piensen y digan que soy un fracasado, que crean que no tengo razón, que me equivoco, que me engaño, que me gustaría ser esa persona sobre la que escribo pero que nunca la seré. Dejo que crean que me conocen, pero ya he comprobado que sus mentes llega un punto en que se bloquean, que no entienden más allá, están virgenes en un camino por el que yo llevo tiémpo paseándome. Vale la pena dejarle pasar a alguno? Lo he intentado, pero nunca lo he conseguido. Así que dejo que sigan creyendo que soy peor que ellos, tal vez lo sea, pero no lo doy tan por sentado como ellos, y eso siempre me dará ventaja. Disfruto del día a día, sé que nunca verán un amanecer como yo, sé que por muchas medallas que tengan nunca gozarán del sexo tanto como yo, sé que soy un flor a la que el viento se llevará sin dificultad, mientras ellos permanezcan sólidos y robustos como montañas. Bienvenidos al mundo al revés, donde todos los insultos son alabanzas. Que muestren sus porras, que miren por encima de su hombre, que crean que tienen controlada la situación... la tienen, porque son todos niños. Pero yo soy gris, de un gris turbador, un gris incómodo, un gris del que vale más alejarse, un gris que se escapa a su entendimiento, un gris que se tomó la cicuta para abandonar este mundo de mayorías, de falsos artístas, de armados incompetentes, de gente que lucha por causas, de niños superficiales, de este maldito juego al que a todos les encanta jugar. Ya me mataron una vez, ahora soy más gris, y resisitré más. Porque resistencia no significa seguir luchándo, sino seguir pensando, seguir muriendo... Puedo mirar a través del espejo sin ayuda. Seguid jugando niños, y dejad que mi llama se apague en paz. Enciendo otro cigarrillo, bebo un vaso de agua, y sigo trabajándo en los informes.

Quiero...

Quiero que mis poemas sean pornografía, que de mi pene salga sangre en vez de semen. Quiero llegar al orgasmo cada vez que un cuchillo corta mi carne, que se me caigan los dientes antes de llegar a los treinta, que mi fetido aliento espante a la gente... y mantenerlos a todos a, al menos, veinte metros de mi persona. Quiero que la vida se desarrolle de noche, para poder pasearme solo durante el día, dejando que el sol tueste mi piel y poder así parir un cáncer. Quiero que exitan los Jedi para poder ser un Sith, que existan los elfos para poder ser un orco, que exista la belleza para que pueda ser grotesco. Quiero que se mueran los feos para poder ser el más feo sobre la faz de la tierra, quiero que escupan sobre mi tumba para que pueda convertirme en la espuma del cava que vuela a través de las constelaciones. Quiero beber Coca-Cola para que su azucar joda pronto a mi riñón y tenga que vivir meando en un bolsita de plástico el resto de mi vida... no. Mejor. Que me hagan diálisis para que mi cuerpo se marchite antes de llegar siquiera a los 40. Quiero que me maten para no tener que tomarme la molestia de matarme, que alguien apague el sol para no tener que comprarme gafas oscuras, que se me caiga el pelo para jugar a ser un golem, que la llúvia me queme como el ácido para... acabar conmigo de una vez por todas. Quiero destruirme, aniquilarme, quemarme, mutilarme, flagelarme, masturbarme, fustigarme, amputarme, desfogarme, humillarme, desnudarme, pelarme, helarme, arrancarme, desangrarme, cagarme, mearme, retozarme... siempre con la pulcritud de un un puerco bañandose en sus própias heces. Dios... qué delicado... Dí mejor que el amor es como mearte encima y sentir como la humedad caliente impregna tu piel y la tela de tus pantalones, mientras que sus goteos son frios al salpicar. Siempre se enfría. Lo mísmo pasa con el semen, una vez lo expulsas, su tacto es tán frío como el alma. Como suele ocurrir, la metemos, la sacamos, la volvemos a meter hasta que expulsamos nuestros fuego directo desde los cojones y nos fumamos un cigarrito para tener algo con qué calentar el frío que nos envuelve. Donde estarás querida? No me hables, pensé que eras de otra manera. Y quién te crees que soy? Soy la misma persona que ayer, pero soy distinto a la de mañana. Eso es lo único que se te ocurre decir? Claro que sí, mujer, tengo la polla flácida y me muero de ganas de cagar, no querrías que te compusiese una oda porque esta jodida vida no es tan perfecta como pretendías, verdad? Eres un cabrón. Si, eso es lo que soy, un jodido y puto cabrón; pero no creas que me conoces, no tienes ni puta idea de quién soy: me has visto la polla no el alma, y por cuatro lágrimas que haya volcado sobre tu pecho no vayas a siquiera pretender que sabes quién soy.
Y murió la poesía, y con ella murió otra vez Alejándro Dumas, un gran poeta, un gran aventurero, un gran escritor y un gran follador. La via lactea es una corrida y el universo ha salido disparado de ese agujero negro que es el ano. Damnit!! Sabía que se me olvidaba algo... Iros a tomar por el culo! Yo escribo pornografía! Soy Cornabeaux metiéndole la mano en el coño a la chica que es asfixiándo mientras me la follaba, arrancándole las entrañas y poniéndome a bailar mientras me hago un vestido con ellas. Esto no es mío; pertenece a Apollinaire, pero hay más filosofía en esta escena gore y de mal gusto que en todos los escritos de Kant o de Descartes. Freud se equivocó en muchas cosas, acertó en pocas, pero muy a su pesar, mi estilo permanece salváje e indómito. Mientras sea Tashen quién siga publicándo los libros sobre Duchamp y Bacon, mientras Arlequín y Pierrot no pudan descansar en paz, mientras Alatriste prevalezca sobre Contreras, yo me proclamaré el último Dadaísta en activo, y que os zurzan a todos los demás. Si luego copiaís los poemas de Neruda para parecer unos artístas sensibles, recordad que yo sé mucho más sobre el amor que vosotros, aunque fuese en clase de secundaria en un podrido colegio francés en Castelldefels. Nací rojo en Barcelona e iré a morir negro a Paris. Se lo dejé muy claro a Fabián Lloyd.
No te pido que me entiendas, ni te pido que me folles, ni que me ames, ya no quiero sentir tus manos sobre mi piel... solo quiero que me devuelvas mi linterna, porque en la oscuridad solo brilló el dolor. Mi dolor. The End.
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Ace of Spades

Intento animarme como puedo, decirme que nadie es perfecto y que somos humanos porque erramos. Intento decirme que la imperfección es el rasgo más bello del que disponemos, que cuanto más grotesco, más apreciable. Pero aún así no sé porqué tengo que verme hundido en el fango, cada vez más hundido. Vale, uno puedo dar un traspiés y caerse donde no debe, pero porqué tiene que costar tanto salir de ahí? Hablar con gente que entiende lo que pienso me ha ayudado a ver que no estoy loco, aunque no sé si es la conclusión que esperaba. Tal vez sería más facil ser un completo demente, porque el mundo se regiría según mis própias normas y no tendría porque aceptar ninguna equivocación. Pero no. Acepto mis errores dentro de un mundo imperfecto, me acepto grotesco en un mundo que aspira a parecer bello, perfecto, asceptico... pero no me quejo. No me quejo de la crueldad, no me quejo de normas impuestas más allá de mi voluntad. Simplemente me duele, me duelen mis errores en mi ego y mi amor propio, y me duelen las cicatrices del pasado; aún me duele con más intensida aquella herida que no he podido cerrar y que parece que alguien se empeñe en dejar abierta. Puede que cometiese un error al inflingir un corte a mis entrañas, pero me duele ver que nadie me va a ayudar a cerrarla, me duele cuando me ponen el dedo en la herida. Debería ser más fuerte, soportar mejor el dolor o, mejor, nisiquiera abrir una herida que me haga vulnerable. Ya que soy incapaz de herirme, es posible que el tiempo me curta y que, con el paso de los años, deje de sentir el dolor. Pero podré afirmar que sigo vivo? Si eliminas el dolor, acabas con el placer, y sin placer, porqué seguir vivos? Porque segui vagando como frívolos zombies? Si no podemos sentirnos vulnerables, quién nos asegura que bajo todas esas capas de protección pueda existir vida alguna? Tal vez ocultándonos bajo tántas máscaras desaparezcamos sin darnos cuenta. Quién se atrevería entonces a quitarse la máscara para darse cuenta de que no exíste? Sigo existiéndo? Todo es nada. Un gran nada que debora toda la carne oculta. Títeres del algo, o ese algo que pretende ser o creer ser algo. Entonces nacerá ese animal que, sintiéndose acorralado, enseñará ños dientes y atacará a todo lo que antes significaba algo, reduciéndolo todo a la nada tras de sí. Quién es ese animal? Seguimos siendo nosotros? Es nuestra desaparición sedienta de venganza? O acaso los últimos coletazos de nosotros mismos que se niega a desaparecer? Puede que nazca de la ira, pues la idea de que cuando desaparezcamos todo deje de significar algo es insoportable. No podemos ser tan leves, porque el carnaval no dura más que unos días. Aunque cabe la posibilidad de que no se trate de un carnaval sino de la obra de teatro. Me escondo tras la máscara de arlequín o animo al mismo? Preguntas y más preguntas que las máscaras no pueden plantearse, y sus vacíos aún menos.
Donde nos lleva todo esto? Puede que tras el escenario no haya nadie aplaudiendo ni llorando con nuestros triunfos y fracasos, nuestras alegrías y desdichas... es esa la nada? Si tan sólo pudiese sacárle la máscara al arlequín, esa nada me sería más facil de aceptar. Y hablo de aceptarla, porque su existencia hace lustros que está patente en ese interior vacío en el que me estoy convirtiéndo. Cuando todo es uno, si el todo es nada, uno es nada. Y las máscaras no son nada, pero miran burlonas el dilema del animador, del jugador, del actor. Los hilos son amor y odio y las máscaras son indiferencia. Hay mejor descripción de la nada que esas máscaras vacías? Si. En la nada nada hay, y por lo tanto no hay máscaras, no miradas, ni actores, ni teatro. No hay más allá, pero tampoco hay aquí. Soy el que ha caído en el fango, no me atrevo a quitarme mi máscara, puede que sangre bajo ella, pero me aferro a ese dolor porque los juicios de las máscaras son erroneos. No hay juicios, no hay máscaras. No hay obras ni heridas.
Sin embargo, duelen.
El nihilismo es un arma de doble filo que nadie sabe emplear, por mucho que lo pretenda. Pero claro, estas palabras son nada. Yo soy nada.

Chiste a la catalana

Aunque pueda parecer un chiste, la cosa es bien triste. Hace poco nació en Catalunya una plataforma que revindicaba el No-Nacionalismo en cuestiones de gestión política, con lo que estoy completamente de acuerdo, ya que el nacionalismo, el racismo, el futbol y la religión son las principales lacras de la vida política actual. Como es evidente, estos factores han sido empleados una y otra vez por todas las facciones políticas españolas (por conocimiento de causa) y a la gran masa le va la mar de bien, porque le permite no pensar. Con eso llegamos al principal desvirtuamiento del concepto democratico y nos vemos obligados a darles la razón a Socrates, Platón, Aristóteles, Julio Cesar, Napoleón, Robespierre, Descartes, Hobbes, Hegel, Nietszche, Steiner, Sloterdiej, Galileo, y mil nombres más que han puesto su semilla en contra del concepto democratico. Los acontecimientos de estos días, con el juego de los nacionalismos no hacen más que darles la razón. Primero, analicemos el concepto de nación. Para empezar, nosotros los catalanes somos: Celtíberos, Fenicios, Griegos, Romanos, Alemanes, Arabes, Franceses, Judios, Castellanos, Aragoneses, Vascos, Valencianos y Andaluces (por citar sólo a la gran mayoría de los catalanes). Así que uno se pregunta, y a que coño vienen ahora con el tema de nación? Aquién se lo quieren hacer creer? Debemos sacrificar todo el pensamiento moderno porque hay cuatro Pagesos que se creen descendientes de una sangre especial? Hablar de nación hoy en día es tan anacrónico como esperar a follar hasta el matrimonio o pensar que el condón es un pecado. estamos en tiempos de supuesto avance... pero aquellos que se hacen llamar progresistar parece ser que sólo se dedican a dar pasos atrás. Porqué? Es muy facil que el vulgo se nacionalice, o crea en dios, o mate en nombre de su equipo de futbol. Pero claro, como eso les permite estar en el poder, qué más da? El señor Arcadi Espada, en adelante Espadi Arcada, fue atacado por nacionalistas por defender que el nacionalismo es una cortina de humo y por decir que hay que velar por nuestros intereses. Lo más sorprendente es que los insultos que le lanzaron fueron de la índole: "intelectual", "bilingüe" o "inmigrante". Cuando las palabras que describen el progreso se convierten en insultos es que la cosa va mal. Y es lo que pasa en estos momentos. esperemos que el vulgo tenga un momento de lucidez, deje a un lado el fanatismo, a dios, a la patria y al barça y vote No al estúpido Estatut que nos propone el pelele de ZP. Es mucho pedir, y no va a pasar. Vamos a tragarnos la política de los fanaticos, el poder de los ignorantes y habrá que callar, porque si se habla, si se expresa una opinión, los nacionalistas te hacen callar a golpes o bombas. 

Felicidades, nacionalistas, religiosos, hinchas... cuantas barbaridades en nombre de la ignorancia mancharán y destruiran aquello que otros tanto murieron por construir y enoblecer? 

Manifiesto Dadaísta (por Tristán Tzara)

La magia de una palabra—

—DADA—, que ha puesto a los periodistas

ante la puerta de un mundo

imprevisto, no tiene para nosotros

ninguna importancia

 

 


 

Zombi

Zombi

El Tiempo está fuera de mí? Empecé a preguntármelo en el instituto. Cuando las cosas empezaron a ir deprisa. O el Tiempo está dentro de mí?

Capítulo 2

Zombi

Joyce Carol Oates

Rumbo norte hacía el sur.

Miro la esfera de un reloj sin agujas. Jodidamente sobrio y sobradamente jodido en la sobriedad. No existe ningún refugio, porque siempre, siempre, el camino llega al mismo puerto. Nieva. A veces llueve. Mi alma está cada vez más desquiciada; quiero sacarmela de encima, rascar hasta que sangre... sentir el dolor que provoca el extirpar todo aquello que somos, fuimos y seremos. Nada se parece, nada es. Todo cambia? Y qué más da. Siempre la misma voz sin sentido, cargada de sabias palabras, de lógicas arcaícas, desfasadas, meditadas, vomitadas. Y en el centro se erige mi pene erecto, adornado con palpitantes venas a su alrededor. El orgullo de los leones, de los lobos, de las ovejas y de los antipodes. Miles de pollas con caras y ojos. Miles de pensamientos abortados, ilusiones rotas, sueños resquebrajados por la fricción de un susurro maternal. Bien pensado, no es maternal. Simplemente es un poco de cariño, encerrado a siete llaves en el corazón y enterrado allí donde nadie recuerda tu nombre. Tengo arcadas. Tengo fiebre. Tengo amor y semen. Lo vomito. Me lo como de nuevo, chupándolo del suelo. Vuelvo a vomitarlo. Nunca aprenderé. Nunca aprenderé a resistir esa mirada de odio. Me ha reconocido, con su barba de tres días y una futura barriga cervecera incúbandose en mi odio irracional. Odio su odio. Me ha reconocido. Tal vez me odie a mí mismo... NO! La culpa fue de ella. Puta. No te mereces otro nombre. Yo fui un cabrón, una mierda amorfa e innombrable, pero tu fuiste una furcia. Rompiste las palabras, helaste el aliento y la sangre en sus venas, y en las mías. Eramos niños jugándo ser adultos. Si nunca quisiste estar conmigo, porqué llamaste a mi puerta cuando mi esperanza cicatrizaba? Porqué me desnudaste si solo sentías asco cuando mis manos ensuciaban tu piel morena de niña de hoy? Solo hay negro en mis ojos, en mi boca, en mis dientes, en mi fetido aliento. No viste al monstruo... ni siquiera atisbaste a verle. Un saludo a medianoche. La angustía, el hambre y un cigarro por el camino. Me divertí? Porqué sigo durmiendo? Porqué no duermo ahora, hoy... por toda la eternidad? Estas palabras no valen una mierda, tú lo sabes, yo lo sé, él lo sabe... Más arcadas. Ahora es sangre. Siempre sangre. No hay forma de librarse de ella. La culpa siempre estará ahí. Más sangre en la ducha, en la esponja, en el cepillo de dientes y en el peine. Me disuelvo poco a poco, me caigo a pedazos. No conseguí librarme de mí alma. En su lugar, me quedé sin cuerpo.

Que te jodan.

Sin título

Espero mi turno en el rincón del miedo y del amor. Espero a que cesen los gritos, tapándome la cara, no sea que me vea arrollado por ellos. En un rincón donde todo es desconocido, donde la realidad se oculta tras un velo de odio y sangre. No vivímos, no morímos, y el silencio se rompe por el contínuo goteo de un grifo mal cerrado. Se aleja el amor, y sólo queda el odio, aferrado a mi cerebro como una garrapato, negándose a ir a menos que deje tras de sí una profunda herida. No hace falta vedr demasiado para dejar de ver lo que siempre estuvo allí. Tal vez duela menos cuando las piezas caígan sin sentido... porque el dolor ahí está, esperándo a que lo descubrámos, de la mano con el odiom amánte del traicionero amor. Las fuerzas se desvancesn, dejándome sólo con mi odio, con mi dolor, con mi sangre y con mi amor. Mientras, caen mis dientes, cansados ya de que mis encías se pudran, mi rostro se deforma, mi piel se agrieta y mis dedos caen poco a poco, de pura podredumbre. Ya sólo queda dejárle paso al horror. Quién sabe si tras la máscara hay realmente amor? O tal vez será el odio confundido, al que confundimos con otro. O ese otro al que confundí con odio, mal pensado, mal parido, mal digerido. Y las palabras se pierden, ahogadas en mi garganta, humilladas por mis dedos, mientras estos cometen el crimen de abusar de una verdad desnuda. Tan desnuda que tiene poco de verdad, como poco queda de belleza cuando esa chica se quitó el maquillaje. A veces, para no recordarlo, se deja puesto el maquillaje, día y noche, no sea que recuerde que su rostro yace tan marchito como el mío. Tal vez nunca causará tanto horror. Es posible que sea yo quién pudre todo lo que toca, o que me marchite poco a poco y solo sea capaz de ver muerte a mi alrededor. Es la mía? Es mi odio? Es mi amor? No es mi vida. Nunca lo ha sido. He sido yo, o tal vez no? Quién soy yo cuando me refugio en ese rincón? Quién soy yo cuando los ángeles pierden sus alas y mis dientes caen a la par que mis lágrimas? No lo sé ni lo sabré. Sigo vivo, sigo podrido, muriendo la muerte de otro sin saber que es la mía, sintiéndo que alguien vive mi vida sin saber que no es la suya. Cuando quiero darme cuenta, veo que soy yo, que amo mi odio, sin saber que ninguno de ellos me pertenece, porque son míos, igual que esos dientes manchados de sangra que brillan, amarillos, en el suelo de la habitación. En mi rincón... Olvidándome que estoy marchito, escondiéndo el maquillaje del cadaver de esa chica, que siempre pensó que vivía y no supo que su muerte fue la mejor vida que tuvo, porque su amor y su odio se dieron por vencidos, aplastados bajo la pintura, de un cuadro pintado para la eternidad. Mi cara no figura en él, ni mi horror, ni mi miedo... Fue pintado con mi sangre. La poca sangre oscura que pudieron sacarme cuando me dijeron que estaba bien. Viviré eternamente. Moriré eternamente. Mi principio, mi fín. Mi odio, mi amor. Mi horror, oculto en un rincón.

Tempus Fugit

"El tiempo es algo extraño e infinito. El ser humano lo dividió para poder sentir que lo controlaba. Pero no es así.  Es el tiempo el que nos  controla  a nosotros,
Y se escapa de vez en cuando para recordarnos que debemos aprovecharlo.

"

 

Extraído de "Tiempo Muerto",

Un texto de

brontË

 

 

Hurt (Nine Inch Nails)

Hurt (Nine Inch Nails) I hurt myself today
to see if I still feel
I focus on the pain
the only thing that's real
the needle tears a hole
the old familiar sting
try to kill it all away
but I remember everything

what have I become?
my sweetest friend
everyone I know
goes away in the end
you could have it all
my empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt

I wear this crown of shit
upon my liar's chair
full of broken thoughts
I cannot repair
beneath the stains of time
the feeling disappear
you are someone else
I am still right here

what have I become?
my sweetest friend
everyone I know
goes away in the end

you could have it all
my empire of dirt
I will let you down
I will make you hurt
if I could start again
a million miles away
I would keep myself
I would find a way
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The Show Must Go On

Nunca tardan demasiado en llegar esos momentos dolorosos que siempre creemos que sólo les pasa a los demás. Aquello que creía que sería mi apoyo de por vida se acaba de quebrar en mil pedazos. Ya no queda nada... tras 20 años se ha esfumado de la mísma forma en que desaparecen ciudades enteras por culpa de un huracán. Los cimientos han cedido y ya nada volverá a ser como antes. Sin embargo hay que seguir adelante, la vida nos juega malas pasadas y nos las seguirá jugando hasta que nos hartemos. Son momentos en que uno se pregunta si vale realmente la pena vivir, seguir adelante con todo, seguir albergando ilusiones para ver como todo aquello que contruimos se desmorona una y otra vez. Sé que es muy naïf hablar de este tema a estas alturas, pero nunca lo habremos perdido todo, nunca tocaremos fondo, siempre nos quedará algo que perder. Y eso pasa porque aprendemos a amar, pero nunca pensamos en que todo aquello que amamos va a desaparecer. Nunca nos planteamos porque de ser así, nunca nos atreveríamos a amar, nos haríamos de piedra y dejaríamos que la vida pasase a nuestros lado sin siquiera tocarnos. La cuestión radica en considerar si debemos seguir viendo en la ruinas o echar vuelo hacía nuevos destinos que nos liberen de las cadenas de los recuerdos. No creo que valga la pena quedarse, al menos el alejamiento sería una forma de superar esa perdida y encontrar nuevas ilusiones. Es más facil hacerlo cuando tenemos algo sobre lo que apoyarnos, un lugar donde poder volver si nuestros pasos han sido equivocados... Pero ya no es así. Ya nada es así. Se acabó. Se acabó la seguridad, ese nucleo de fuerza que sabemos que nunca nos fallará, ese refugio donde cobijarnos cuando llega el mal tiempo. Hay razón para no odiar a quién antes amamos? Odiar por habernos privado de aquello que por naturaleza nos correspondía? Mundo cruel, si señor. Pero hay que seguir, debemos dar un paso tras otro aunque mil ostias nos esperen. Es así, pero no tiene por qué gustarme, ni tengo porque quedarme a salvar los restos de aquello que, al desaparecer, me ha privado de todo lo que soy. Hoy he aprendido que tendré que seguir adelante por mí mismo y por nadie más. Nunca nos acostumbraremos a la soledad... la soledad más rotunda y contundente que podemos conocer cuando hemos conocido una realidad que se ha roto como un espejo. Podemos pasar la mano del otro lado... pero ya no hay nada. Ni siquiera un reflejo al que agarrarse. Se acabó.

El rey ha muerto. Larga vida al rey.

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