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Spleen

El Bar

El Bar Siempre me ha costado encontrar un buen bar. Me paso la vida buscando el bar ideal, y me parece que me pasaré toda mi vida buscandolo. Mi bar ideal es un refugio, donde poder tomarme un café tranquilamente, en una solitaria mesa situada el fondo del oscuro antro, con un camarero discreto aunque oculto de por algun apendice arquitectonico y el sonido ambiente de un televisor que no pudiese ver. En ese bar no entraría casi nadie....y la gente que entrase sería más bien de taciturno comportamiento.
Sería perfecto. Pero como toda la perfección...tiene el defecto de ser imposible...(podriamos entrar, entonces, a discutir sobre si la perfección ya no lo es cuando hay imperfección...por infima que sea...pero esa ya es otra historia...). Ahhh. Tan imposible como amar a la luna.
Y esque un bar como dios manda sería como una pequeña porción del paraiso. Y si encima hubiesen debates...ya sería una imposible viaje en el tiempo.
No. No los hay. En lugar de eso hay...bares. Hay bares fashion, bares cutres (bautizados todos como bar de pepe), bares caros, bares institucionalizados, bares heavys, bares bakalas... en fin..bares de todo tipo.
Yo suelo buscar un bar más o menos luminoso y agradable a la vista, donde no haya mucha gente, y donde puedan haber rincones en los que plantar el culo un rato sin estorbar demasiado.
Mal sunto si hay demasiado ruido, pero es un factor positivo si este proviene del televisor, pues todos los clientes y barmans estarán demasiado pendientes de ella como para reparar en mí. Y así puredo mirarla yo un rato cuando simplemente me dedico a perder el tiempo.
Un pequeño refugio donde ver transcurrir el timepo, como un cáparazón en el que esconderme hasta que pase el peligro.
Y allí leo o escribo...
Si hubiesen habido bares más agradables y anónimos (porque esa es otra: nada molesta más que entrar en un bar donde parece que todo el mundo se conoce), hubiese acabado de leer La conjura de los necios allí, en vez de hacerlo bajo el cruel sol de julio de hace dos años... tumbado en un banco del turó park y moviendome ocasionalmente para abastecerme al Opencor del gran sarriá. Por aquel entonces estaba en medio de los examenes de la selectividad, y ahora estoy en una especie de examen continuo, que es la vida...y me falta un bar donde ir a desaparecer un rato.
El 4 Gats se ha vuelto demasiado caro, y tomarme un cocacola, café o doble-malta, tranquilamente sentado en un bar es un lujo que solo puedo permitirme cuando viajo...aprovechando la importación de los pubs irlandeses. Son sombrios, pero agradables... Lástima que a veces la tguiness no se disfrute mucho... pero que se le va a hacer... es lo que hay.
Seguiré buscando... de bar en bar.
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