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Spleen

El arte de la provocación

Cada día es igual. Me canso de intentar provocar. Tengo que crear mil personajes nuevos cada semana para hacer frente a las trampas que yo mismo me he puesto. Soy socialista ante los peperos, soy pepero ante los socialistas, soy artista ante los macarras, soy macarra ante los artístas, soy anarquista ante todos, soy violento ante pacifistas, soy pacifista ante los violentos, soy un psicotico ante la gente normal, y soy normal ante los psicoticos...
Y un largo etc...
Pero quién soy yo en realidad?
Me canso. Me canso de no poder ser yo. Simplemente yo. Sólo quiero poder llegar a casa y poder abrazarme a alguien. Poder contarle mis locuras a alguién que no me mire de forma extraña, o finja entenderme. Quiero poder ser yo mismo y no tener que finjir ser otra persona.
Pero no puedo. Siempre hay demasiadas circunstancias que me hacen tomar mil posiciones. Soy capaz de defender lo indefendible sólo porque la mayoría ha dicho la cosa contraria. Es más fuerte que yo mísmo. Lo que tengo miedo esque esta faceta acabe superando a cualquier otra. A veces olvido que puedo ser tierno. A veces olvido que lo único que necesito son unas manos acariciándome la nuca, que me obliguen a dejar de fruncir el ceño y poder apretar mis labios contra otros. Poder explicar todo lo que me pasa por la cabeza pudiendome refugiar en los ojos de alquien que me apoye. El amor no consiste en estancarse en un estado euforico, el amor consiste en caminar cojido de la mano de alguien que quiera compartir contigo esa larga búsqueda que es la vida.
Mientras tanto yo sigo sólo en mi vodevil. Provoco y provoco una y otra vez. Es como una droga, y cada vez voy más al limite...de la mísma forma que cada vez me cuesta más.
Es esa la parte atractiva que encontré en los góticos: eran provocativos... Ahora són una moda. Una moda no provoca a nadie. Veo a mi alrededor a gente atrapada en esteticas huecas pretendidamente provocadoras y que en realidad no són sino vanguardias sin trasfondo totalmente aceptadas.
No escandalizan a nadie. Asumido. Ya no hay riesgo. Por eso disfruto actuando. Llengando al limite. Poniendo a todo el mundo en mi contra y resistiendo todas las embestidas.
Con una sonrisa demente, que cuando se vuelve entrañable, cambio por otra más incomoda todavía. Tengo miedo de que algún día no pueda saber cual es mi sonrisa. De entre todos mis personajes, cual soy yo?
Soy un showman histrionico que ha olvidado cual es su nombre?
No quiero serlo. No quiero acabar olvidando quién soy...
Que estupido verdad? Todos somos mil máscaras. Cada una de ellas forma parte de nosotros. Tenemos una personalidad multipolarizada que se basa en la interacción social.
Todos mis personajes són yo mismo.
Hasta ahí todos de acuerdo: en el momento en que yo fabrico mis máscaras, todas ellas tienen un poco de mí. Soy provocador, pero esa sóla es una cirunstancia subjetiva. Cada uno me ve como le da la gana: ahí las máscaras cobran importancia y el fín que buscan mengua como el sol en una tarde de invierno.
Hay una parte de mí que es más fuerte que el resto, y es la que yo no he fabricado. Yo soy autentico en mis errores. Cada pifia es una reafirmación de mi personalidad. Cada acto involuntario, cada espontaneidad, es más yo que cualquier yo que fabrique. Errare Humanum est...o soy persona porque erro en mis actos y decisiones.
Ya está: he vuelto a justificar mis actos: vuelvo a pensar que tiene algún sentido ser un provocador de indigesta sonrisa.
Estoy cansado de justificarme a pesar de todo.
Estoy cansado de intentar provocar.
Estoy cansado de ser yo.
Sólo quiero un abrazo en la noche...
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