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Spleen

Por fín, ese momento tan esperado

Por fín, ese momento tan esperado

Diosss. Qué gusto. Ya había olvidado a qué sabía el el dolor! Me encantan las ampollas, reventarlas y ver como el liquido amarillo se desliza sobre la piel blanca, pura, inocente... Fuimos los deseos de alguien, nacimos con el cariño o el odio de ser o no ser deseados, pero aquí estamos. Vuelvo al altar en el templo de la carne, aquel que siempre acabo por coronar. Soy non grato y bienvenido. Qué haría yo sin esta violencia? Qué haría si no volviese a sentir el férreo sabor de la sangre en la boca? La destrucción del cuerpo y del alma, la sublimación del arte en todos sus sentidos. Sexo y muerte, lo básico, lo podrido, lo olvidado. Qué emoción, volverlo a sentir después de tanto tiempo dormido. Volver a golpear las paredes con los puños sin soltar más lágrimas que las que producen esos pinchazos de dolor tan placenteros. Eso es, llorar de puro placer. Cada vez más oscuro. No es una maldición, es un don, tal vez la única virtud real con la que podamos nacer. Aceptar la propia oscuridad y dedicarse a destruir al prójimo, porque este no merece un destino mejor. Y volver a reír, y que resuenen las carcajadas. Las carcajadas de la locura, las carcajadas de la cordura, las carcajadas de un mundo donde no hay arriba ni abajo. No hay tiempo para recrearse en el sentido de una vida sinsentido. Disfrutar, disfrutar del placer, de la desdicha, de la miseria. Agradecer porque a los demás les pasen cosas horribles, porque en el fondo deseo que sea a ellos a quienes les pase en vez de a mí. Regodearme en mi egoísmo, alzarme como monumento de todo lo odioso, todos los tabús, lo incorrecto, lo recriminable, lo punible. La verdad no está en el lado bueno o el lado malo: la verdad está saliendo del camino de la seguridad, del camino que toman los demás. Correcto o incorrecto, solo el hecho de salir ya te dará ventaja. Siete trompetas para un apocalipsis, y siete dedos tendré cuando me corte uno. Las matemáticas son moldeables, no son reales y nadie lo ve, porque desafiar a la lógica máxima restaría de sentido todas y cada una de nuestras acciones. Las tripas, ahí está todo, la base para seguir con vida, actuar por impulsos, ser un indeseable, coger lo que es mio, lo que siento mio y dañarlo todo lo posible. Causar ese dolor para poder compartirlo. Ohhhh. Y luego ver su cara cuándo lo descubra. Ser un lobo, un lobo de verdad, de los que muerden hasta matar a la presa. Estaba dormida la bestia, mordía y le aterraba comer, pero vuelve a despertar. No puedo ni tan siquiera d, escribir estas sensaciones que creía largo olvidadas. Dos años de letargo, sedado por la pura auto condescendencia. Pero ahí están de nuevo, preparados para salir. Nunca elegimos el momento, abrimos las puertas con la llave de la carne, sale del pus, del semen. Sale de nuestros ojos, donde antes brillaba la luz. Cuando todo se queda vacío, entonces, y solo entonces, podemos volver a ser nosotros mismos, nuestro yo real, sin máscaras, sin ataduras. Capaces de todo el daño del mundo, capaces de ser repudiados por todas las manadas. tengo la piel de gallina, tengo sangre seca en los labios, tengo una ampolla a punto de reventar. Sus pinchazos ya duran demasiado. Presiono con la lengua sobre ella hasta que revienta y lamo todo el liquido que sale de ella. Asqueroso. Me encanta. HH estaban dormidos, nunca supieron ver el alcance de su don. Demasiada quietud, demasiado silencio, solo el goteo de la sangre, como el agua de un grifo mal cerrado. Y ahí nace: heridas mal cerradas, porque somos abortos nunca destinados a vivir estas vidas, demasiado conscientes como para poder apreciarlas, demasiado temerosos como para poder quererlas. Pero siempre que quede sangre, ahí seguiremos. No depende del sexo, no depende de la edad: he visto esa mirada en varones de 84 años, en mujeres de 30, en niños de 18. está ahí, el estigma de Caín, el secreto inconfesable, la podredumbre de esas almas. Ese reverso tenebroso, más despreciable que la doble vida de un pederasta, más asqueroso que verle la polla a un travesti. Los monstruos son las pesadillas de nuestro tiempo y algunos hemos tenido tantas pesadillas que nos erguiremos como los mayores monstruos. No tan románticos como Annibal Lecter, no tan estéticos como Lestat, no tan atractivos como Drácula. Pero si más incómodos por el simple hecho de no reunir esas características que hacen tan atractivo ese lado oscuro, porque cuando vives tan abajo, los valores de la superficie dejan de tener sentido. Primero se miran con curiosidad, y se convive con ellos, hay quién se adapta a ellos de por vida, pero siempre lo reconocerás por la mirada, verás que se quedó vacío, que nunca estuvo hecho para llevar la vida que pretende llevar. Dejó que se le acercasen personas, y llegó a quererlas, pero las maltrató y siempre supo que era diferente, llegando a confundir esa diferencia con la superioridad. Trece golpes, trece es el doble de siete. 13x2=21 Tan simple como eso. Ni siquiera es un grupo cohesionado, son personas dispersas por el mundo, que llegan incluso a odiarse unas a otras, errando como fantasmas. Aunque la mayor parte de las veces ellos no lo sepan. Antes creía que poseían un brillo especial, pero descubrí que ese brillo no depende de la bestia. Aprieto el dedo en la llaga hsata que me saltan las lagrimas y no puedo evitar reírme. Es tan ridículo, la vida es tan ridícula. Disfruto con esto,si. Disfruto muchísimo. Vamos a acabar con la cultura, con la bella, con la corrección, con la moral, con la historia, con la vida, con el planeta. Nos programan para ser aceptados socialmente, pero siempre podremos contar con unos pocos espíritus, libres, vapuleados, odiados, y siempre con la sonrisa en la boca, aguantando hasta el final, hasta que sus cabezas se divorciaron del resto de sus cuerpos. Porque aprendieron a vivir con sangre, aprendieron a disfrutar con ella y su final estuvo escrito con ella. Pero esa sensación el la boca del estómago, esa misma sensación que despierta con violencia, no la cambiarían por nada del mundo. Igual que yo no la cambiaré. Tal vez la única cosa realmente auténtica que pueda sentirse en este mundo para zombis. Si. Soy egoísta, soy un desperdicio, soy violento, ruin, mezquino, mentiroso, deleznable, hipocrita, voluble, cobarde, pervertido, masoquista, sádico, rastrero, grotesco... y me encanta. Este es mi mundo, soy así y me parece que no lo voy a cambiar por nada en este mundo.

La vida está sobrevalorada.

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