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Spleen

La decadencia de la épica

Es muy facil dejarse atrapar por las garras de la épica; sentirse implicados por causas bien estimulantes, por mucho que su contenido sea vacío en el fondo. Pero es más facil sentirse atraído por estas, porque no se necesita pensar sino sentir, a pesar de que todos sabemos que el sentimiento es algo excesivamente voluble. Para que pensar si otros piensan por nostros? Para que molestarnos en escudriñar los entresijos de toda revuelta social si podemos simplemente unirnos a esta? Poca epica hay en la realidad. Cuando se eleva el velo de la épica encontramos el mundo real, muertes inutiles allí donde fervía la causa, gente idiotizada donde se suponía que residía la verdad, destrucción donde sólo se reclamaba contrucción, desolación en valles inocentes qaue no supusieron más peligro que la duda de una irrevocable verdad... Lo más peligroso es que se ve la palabra progresismo donde tan sólo hay inmobiklismo. Las huestes del progreso no están dirigidas más que por los mismo reaccionarios de toda la historía. Lo mejor que han hecho es llamarse progresistas, porque ahora ir en su contra supone ir en contra del progresismo... del progresismo que ellos nos imponen, del progresismo de los burgueses, del progresismo de la quema de brujas, del progresismo de la cultura de masas y de la paz a punta de pistola. Y así se crea la épica en que mil paladines nacionales alzan el puño en nombre de una libertad que no hace sino traicionar su própio nombre. La libertad está en nuestras mentes no en unirnos con mil personas a entonar la mísma canción alzando el puño por una nación, idea, ley, libertad o paz... porque siempre habrá allí detrás un cerebro que lo ha organizado. Es en ese punto donde se acaba la épica: no hay valores en el dirigente, más sino una pizca de locura. Pero que liocura es comparable a la de una masa euforica luchando por una causa? Una causa que puede o no ser la correcta; da igual en el momento en que la masa la adopta como verdad sin racionalizarla, sin pararse a pensar como individuos en vez de seguir los pasos epicos del resto de sus acompañantes. Como se explica sino la razón que ´puedca tener la voz de una masa que encuentra justicia en la sangre y que luego se extraña cuando la muerte llama a sus puertas? Ahí donde la lógica sólo hay un destrozo progresivo del individuo. Para que quiere causas el individuo? Para que quiere la inteligencia ver peligrar su creación? No són los intelectuales los que colocan a los dictadores, no són los artístas los que dominan las economías, y porque són ellos los colgados en el fervor de la revolución? Porque són ellos los primeros en ser ejecutados? El intelecto está por encima de las naciones, de la economía, la sensibilidad está por encima de los uniformes, las marchas militares y los brazos mutilados. La nación de un individuo está en su cerebro. Si tanta verdad hubiese en la épica, porque este fervor no se dirije contra los que lo fomentan, contra los que alienan nuestras mentes?
Trás el velo de la épica sólo hay decadencia. Que sigan luchando las masas para acabar con el individuo, que se arrasen las ciudades en el nombre de cualquier tópico inutil.
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